viernes, 20 de noviembre de 2009








Es raro pasar de la depresión del desempleo a la presión del exceso de trabajo. El otro día gracias a un respirito me escapé al Kaldi y conocí a Mickey, yo estaba sentada en el silloncito amarillo en el que suelo instalarme por horas, bebía tal vez un segundo americano, y llegó, saludó a David y luego venía a instalarse a una mesa cuando decidió pedirme permiso para sentarse en mi mesa y poder usar el otro sillón, le dije que sí desde luego, ¿qué decir? típico gringo, alto, 57 años, barba de santa claus, ojos azules, de pronto recordé de dónde su cara me era conocida, tu eres el diablo, le dije, dibujó su hermosa sonrisota y me dijo que si, comenzamos a platicar, mi mal inglés y su mejor español, una cálida conversación, una historia muy interesante, la suya, doce años en Urique el salió de Carolina del Norte caminando, iba rumbo a Honduras pero se topó con las barrancas del Cobre y no ha podido dejarlas. Quiere a los rarámuris y los rarámuris lo quieren, pasé una gran mañana y tengo un nuevo amigo
. Ultimamente estoy conociendo muchas personas interesantes, me siento afortunada.

1 comentario:

amable dijo...

yo iré a urique el 12 de diciembre.